… Solitarios que recorren las calles de la ciudad enganchados a unos cascos, parejas felices que se besan en los coches cuando el semáforo se tiñe de rojo, ancianos lentos que caminan como evitando el paso agigantado del tiempo.
Niños correteando alrededor de alguna pelota, y sus mamás gritándoles que no lo hagan, que se caerán; jóvenes enfadados con el mundo en general, otros solo preocupados por el alcohol, el sexo y las drogas.
Siempre estamos rodeados de gente. Pero a pesar de eso, yo me siento tan sola…
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