… Y los días pasaban y su corazón iba cerrándose a él.
Ya no quedaban hechos ni palabras que la hicieran sentirse bien, hacía tiempo que desapareció ese estímulo que en su día hizo que dejara todos sus sueños y metas atrás.
Aun era joven, si, pero circunstancias de la vida, y ya no podía volver atrás a recoger las cosas perdidas por el camino.
No comía ni dormía, ni siquiera era feliz… y es que debajo de su apariencia de dura y de su corazón de hielo se encontraba una pequeña princesa que se ahogaba poco a poco en sus propias lagrimas…
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